Misericordia pido, por cada pulso de mi ser
por cada instante en que te reconozco
lejano, pero aquí
árbol de mi bosque
nido de mi jauría
suavidad de mi tempestad
lejanía del contacto
todo lo imposible
en este truncado viajar astral
de nuestra noche
Cuando la luna se preña de mi sol
cuando el mar se vacía
en desvastadores sunamis
cuando Jerusalén es un misterio
de la ignominia humana
cuando no hay cruces capaces
de contener tanta sangre derramada
vanos son los llantos
y el gemir de tantas voces
si estás a mi lado
todo es dolor
pero con el rosa
de la esperanza.
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