Sin miedo recorrimos el ancestral lenguaje de los cuerpos
el encuentro puso ligereza de pluma a mis pasos
el cielo se tornó más profundo hasta en su color
la luna y los astros rozaron mi sonrisa
la esbeltez me renació en el garbo danzando en tus brazos viriles
lentamente recuperé lo etéreo de mi femina adolescente
lo leo en los ojos entendidos que reconocen ese encanto.
Hoy vuelvo al abismo,
de los días la carga sobre los hombros
elevo mi memoria y
parece más brillante aquel sutil y breve encuentro
de engarzada joya preciosa a mi corona.
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