Las horas se poblaron de ecos
tu voz y tu pensamiento
vienen y van en mi mono diálogo,
florecen las caricias en mis gestos
que navegan tu piel y tu alma
y te me vas adentrando
del amor al enamoramiento,
de verte a la ceguera
que termina con lo que nos rodea
y amalgamamos un solo calor
negando las distancias,
se nos erizan hasta los besos
bañando la dulzura
de los corazones cantando
con una sola voz
la estruendosa melodía
del contacto por fin de los cuerpos.

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